Hablarle a las paredes

No es ninguna novedad que la universidad pública española atraviesa uno de sus peores momentos. Si ya disfrutábamos de problemas estructurales (más bien crónicos) que no se arreglaron en tiempos de bonanza económica, ahora le sumamos los coyunturales para formar la tormenta perfecta. Eso es precisamente lo que estamos consiguiendo por la senda de los recortes en educación e I+D+i; un ciclogénesis explosiva que descargará toda su rabia contra nosotros y las generaciones que nos pisan los talones.

En estos días de anuncios y predicciones apocalípticas, cuando el double dip ya ha sido confirmado, descubrimos que el 2012 puede ser el último año de muchas cosas. La sanidad dejará de ser gratuita y universal, la educación pública perderá su segundo apellido: “de calidad”, para no dar envidia a su prima mayor, la anteriormente conocida como: “sociedad del bienestar”.

Con este panorama, parecen perder relevancia las últimas medidas en la “racionalización del gasto público en el ámbito educativo”.

Sin embargo, es conveniente recordar que los estudiantes de hoy serán los ciudadanos de mañana, y los universitarios que acuden por las mañanas a las facultades, serán la fuerza impulsora del país por la tarde. La transición generacional es mucho más lenta que los ciclos políticos. Esta es la razón que permite que ambos partidos mayoritarios escapen impunes a las consecuencias derivadas de sus tejemanejes con la educación española a lo largo de los años.

Seamos serios, no esperemos al cambio generacional. No es necesario esperar a nada para defender la universidad española. No lo hacemos solo por nuestro futuro sino por el futuro de España, por el futuro de la sociedad española, porque no concebimos un futuro alejado de la cultura, de la educación superior, de la innovación, la investigación y el desarrollo técnico y humano.

Nosotros, universitarios, y en particular aquellos que, como yo, ejercemos la representación activa de nuestros compañeros, somos incapaces de ver el mañana sin el ruidoso susurro del esfuerzo y el trabajo al más alto nivel formativo. Los señores que nos gobiernan sí y ello explica lo que están haciendo. Lo que de ningún modo justifica el cómo lo están haciendo.

Hace unos minutos leía estas declaraciones firmadas de la Vicepresidenta del Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado, que afianzan las posiciones tomadas desde la Delegación de Alumnos central de la UPM y que desde aquí, a título personal, apoyo incondicionalmente. Imaginarme sentado en una sala repleta de altos representantes, frente a un ministro que sabe y deja notar que aquello es un mero trámite… un mero trámite en el que se tambalea el futuro y los sueños de muchos miles de jóvenes españoles… es descorazonador.

El diálogo es la mejor forma de aprender, al menos esa era la opinión de algún que otro griego. El diálogo, por su naturaleza, necesita de la participación activa de al menos dos interlocutores. Cuando una de estas premisas falla, el proceso no funciona, el aprendimiento se paraliza y el progreso se detiene. Señor ministro, así no, hablándole a las paredes no llegamos a ninguna parte.

NOTA: el objetivo de este blog no es el de presentar mis ideas acerca de las políticas tomadas por ningún gobierno, sino el de ayudar a los estudiantes de ingeniería a desarrollar con éxito sus estudios. Aún así debemos ser conscientes del entorno que nos rodea y me parece tanto o más importante para el futuro de un ingeniero español, el apoyo que reciba de sus máximos representantes políticos, que el contenido de sus clases.

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