Conversaciones sobre atribuciones profesionales con Jóse Angel Sanchidrián

En los últimos días la Escuela anda un poco ajetreada, sobre todo por el periodo de exámenes que acaba de empezar, pero también por las elecciones a director de escuela. Sin entrar en detalles, antes de presentaros esta entrada (que creo que todo ingeniero de energía debería leer para saber en qué situación están sus atribuciones profesionales) quiero hacer una llamada a la participación activa en la Escuela, a todos los niveles.

Comprendo la tensión por los exámenes, trabajos, informes, etc… que tenemos ahora (los que me conocéis sabéis que yo también ando siempre con el agua al cuello), pero no me parece excusa suficiente como para despreciar las actividades que los candidatos hacen para nosotros, para explicarnos su programa y para saber qué nos preocupa y cuál creemos que es el camino a seguir. Estoy entristecido por la actitud de absoluta irresponsabilidad ante el futuro de la escuela que están demostrando la mayoría de sus alumnos. No nos vale con ser solo buenos ingenieros, tenemos que ser buenos profesionales.

Dejando atrás esta reprimenda, que espero que nadie se tome de forma personal, quiero presentaros dos extractos de una conversación acerca de las atribuciones profesionales del GIE que se mantiene en el blog de Sanchidrián. Sólo reproduciré mi intervención y la del profesor Sanchidrián, comenzando por la mía:

Buenas tardes,

Estoy contento de ver que un tema de máxima prioridad para los ingenieros de energía, como es este, queda reflejado en el debate electoral. A pesar del anquilosamiento general en el tema de profesiones y reconocimiento de atribuciones profesionales, las expectativas son buenas (eso sí a medio plazo).

Efectivamente la tendencia es a que desaparezcan las discriminaciones entre unos ingenieros y otros. Discriminaciones que se mantienen por razones más que discutibles y que, bajo ningún concepto, podemos atribuir a criterios de “seguridad y/o responsabilidad civil”, como algunos argumentan. Pero no olvidemos que ya el ejecutivo anterior quiso desarrollar una ley de servicios profesionales encaminada a ese objetivo liberalizador que hemos mencionado antes, apoyado, como ha reiterado hace poco por la Comisión Nacional de Competencia, y no terminó el proyecto.

Todo quedó paralizado por el momento, aunque el gobierno ha mostrado su sintonía con los colegios profesionales, lo que considero más que aconsejable para cualquier gobierno, pero que puede ser leído como un guiño hacia el mantenimiento de estas instituciones en su estado actual hasta el fin de la legislatura. En resumen, una de cal y una de arena.

Pero esa no es nuestra liga (de momento) y bajando a la tierra, me gustaría expresar mi opinión al respecto. Obviamente es una visión sesgada por mi condición de Ingeniero de la Energía y por delegado de carrera.

Mi amor por estos estudios me impide conformarme con “acoplarnos” a otro máster profesional De Otra Especialidad, para poder conseguir atribuciones profesionales. Considero a nuestros compañeros un grupo excelente y estoy completamente seguro de que los ingenieros que salgamos del GIE no tendremos absolutamente nada que envidiar a ningún otro ingeniero español, siendo unos especialistas de primer orden en nuestro campo. Tenemos la materia prima y el entorno donde conseguirlo.

Mi alternativa favorita al problema es la siguiente, difícil, pero no imposible. Actualmente disponemos de un máster en Energía. Es bueno, muy bueno. Además cuenta con la estima de los que lo cursan y está bien considerado, con una alta demanda. Ese es el destino fácil de los titulados en Ingeniería de la Energía, temática en completa armonía con el grado y situado en la escuela.

Los inconvenientes vienen al comprobar que no es un máster profesional. Aquí vienen mis dudas, las cuáles no he sido capaz de resolver: ¿Quién dota a un máster de atribuciones profesionales (supongo que la ANECA)? ¿Es necesario que un colegio reconozca el máster?

Si es la ANECA quién concede las atribuciones profesionales: ¿es factible intentarlo? ¿Qué es necesario para conseguirlo?
Estas son mis dudas que van encaminadas a conseguir el reconocimiento de lo que somos por lo que somos, somos ingenieros profesionales y queremos ejercer como tales sin tener que resguardarnos bajo el ala de ninguna titulación amiga.

Este es mi pensamiento, después de unos meses trabajando acerca de este tema, decidimos esperar a que la normativa saliese adelante, ya que “nadie sabe nada” y todo el mundo se mueve por rumores.

Para mí sería un punto de inflexión en la proyección de esta carrera y de sus titulados, la importancia real en el día a día de mañana, creo que puede ser mucho más pequeña de lo que creemos, especialmente porque muchos de nosotros, por suerte o por desgracia, tendrán que buscarse las habichuelas fuera de España y allí las leyes son distintas.

Me gustaría saber, para concretar, ¿cuál es tú opinión [me resisto a tratar de usted a alguien a quién considero un compañero] acerca de este tema, el estudio de un máster con atribuciones profesionales especialmente destinado a los ingenieros de la energía?

Un saludo,
Alejandro Núñez Jiménez
Delegado del GIE

Hasta aquí mi intervención, la respuesta del candidato Sanchidrián:

Hola Alejandro, gracias lo primero por participar en este blog de debate y por el nivel de tu análisis. Al responderte se me han planteado posibilidades muy interesantes, como verás.

Yo también estoy convencido de que no tenéis nada que envidiar, por nivel de formación y competencia como ingenieros, a cualquier ingeniero de cualquier especialidad o rama. Me consta en primera persona la formación que recibís, y si creyera que es mala tendríamos que hacérnoslo mirar y empezar por ahí.

Los másteres con atribuciones profesionales no son algo que decida la ANECA. Vienen establecidos por normas de alto rango, Leyes o Reales Decretos, publicadas en el BOE, derivan de las carreras cuyas profesiones originalmente tenían las atribuciones que se les adjudican y deben cumplir con unos contenidos mínimos que vienen indicados en el BOE (en cuya elaboración participaron los Colegios Profesionales).

El máster en Ingeniería de la Energía no está entre los que tienen atribuciones profesionales, por la sencilla razón de ser una titulación nueva, no respaldada por un colegio profesional. El proceso para que lo esté está más o menos en vía muerta si nos remitimos a las negativas que han sufrido ingenieros químicos, ingenieros geólogos, informáticos y posiblemente otros titulados diversos que lo han perseguido en los últimos 15 años o así. La impresión generalizada es que las atribuciones profesionales son hoy día cada vez más irrelevantes, y la tendencia es hacia la competencia entre profesionales a nivel europeo, como establecería la Ley de servicios que aparentemente está aparcada. Obviamente, los colegios profesionales son contrarios a esta competencia, ya que siempre han defendido las atribuciones con carácter exclusivo. En fin, tendrá que haber negociación en su momento y sin duda se dará un paso más hacia la competencia entre ingenieros basada no (solamente) en su titulación o colegiación. Con la que está cayendo, el gobierno sin duda tiene multitud de problemas mucho más acuciantes, pero entra dentro de lo posible que en algún momento se retome esa ley.

Podemos pensar en soluciones más posibilistas para que el GIE/MIE tengan atribuciones profesionales. Un par de notas previas al respecto:

i) Hay contenidos (competencias) que no tendréis más remedio que adquirir si queréis las atribuciones profesionales. Por ejemplo, “seguridad higiene en el trabajo”. Ello implica la necesidad de unos estudios complementarios ajenos a la energía.

ii) La UPM ha sacado un reglamento según el cual todos los másteres profesionales deben ser de 120 ECTS, mientras que el MIE es un máster de 60.

A partir de aquí se abren varias vías:

a) Hay atribuciones (a nivel de ingeniero técnico, grado) en energía que están contenidas en el GIRECE. Podría estudiarse la posibilidad de que con unos pocos créditos adicionales obtuvieseis las atribuciones del GIRECE.

b) A nivel de máster, como la adquisición de las atribuciones implicaría necesariamente un año más (120 créditos en lugar de 60) y en el BOE se exigen sólo 60, cuando elaboremos el máster de Ingeniería de minas se podría ver la posibilidad de que una vez cubiertos los mínimos que fija el BOE, se estableciesen intensificaciones de diferentes ramas, una de ellas la de Energía. Incluso se podría plantear una doble titulación de máster Ingeniero de Energía/Ingeniero de Minas intensificación Energía. Estoy convencido que sería una oferta excelente, que daría a la Escuela un gran potencial. Me comprometo desde ahora a estudiarlo.

Por último, algunas comunidades autónomas como la de Madrid han sacado legislación reconociendo atribuciones a profesiones que no las tienen, aunque las atribuciones profesionales si no tienen validez a nivel nacional tienen un valor muy limitado.

En fin, hay un camino largo y difícil, pero con muchos nichos de posible éxito a lo largo de él, y estaríamos con vosotros para recorrerlo.

Un saludo cordial,

José Angel Sanchidrián

Ahora no tengo tiempo para hacerlo, pero me comprometo a continuar el debate con un artículo en los próximos días, ya que considero que este es un aspecto de vital importancia para el GIE a medio y largo plazo.

Un comentario en “Conversaciones sobre atribuciones profesionales con Jóse Angel Sanchidrián

  1. El Grado de IE dá las atribuciones del antiguo Ing. Tec. Minas y son muy numerosas las sentencias al respecto de las competencias en energía de los titulados de minas. El tema de “inventar” dos itinerarios fuera de master y en dos escuelas distintas de ingeniería roza lo extravagante cuando esos estudios siempre se han impartido en la escuela de minas. Otro efecto más del anacrónico cancer corporativista, gremial y mafioso de la patética lucha entre colegios profesionales, y, que se supone deberian haber solucionado los politicos con una liberalización seria y acorde a los paises avanzados de los servicios profesionales. Desgraciadamente este es un pais más cercano a Africa que a Europa, y mantener el satus de funcionariado a dedo de los sicarios colegiales para propio beneficio abanderando una representación profesional inexistente y en detrimento de cientos de miles de “afectados” poco o nada les importa. Saludos

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