El ‘fracking’ agujerea a las renovables

En esta entrada trataremos de esclarecer el concepto de “fracking”: qué es, para qué sirve, qué se espera de él, y en especial la incidencia que esta técnica está teniendo en la producción de gas.

 

El fracking, (Hidraulic fracturing) o fracturamiento hidráulico, es una técnica de perforación del subsuelo basada en el uso de alta presiones con fluidos hidráulicos inyectados a gran profundidad, de modo que la presión es tan alta que resquebraja la roca, permitiendo la explotación de yacimientos de gas, principalmente, y otros hidrocarburos, hasta ahora inalcanzables. Esta técnica no es una gran novedadya que se conoce desde comienzos del siglo XX, desarrollándose especialmente tras la II GM.

El proceso exacto se describe a la perfección en esta animación de Hydraulic Fracturing:

La generalización de este procedimiento, desde comienzos del nuevo siglo, como consecuencia de la incesante búsqueda de nuevas energías que ayuden a reemplazar el petróleo, ha suscitado grandes expectativas de negocio en todo el planeta, especialmente en los EEUU.

A partir de 2005, las exploraciones por todo el territorio norteamericano en busca de yacimientos de gas no convencional se han multiplicado. Este fenómeno ha sido especialmente intenso en la Marcellus Formation, perteneciente a los montes Apalaches, cerca de Nueva York. Las estimaciones apuntan a que las reservas estadounidenses de gas podrían abastecer al país durante dos décadas, siendo una atractiva inversión de futuro.

Precisamente este es uno de los caballos de batalla. Las inversiones en gas están desviando los fondos de las inversiones en energías renovables y no son pocos los proyectos derenovables que han visto desaparecer su financiación, para llevar a cabo la explotación de un yacimiento gasístico. Atendiendo a las previsiones de BP,  el gas desplazará al resto de hidrocarburos como primer combustible fósil (ver Mix Energético), especialmente en Europa, ya que el carbón ganará relevancia en los países emergentes.

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Si profundizamos un poco más en las previsiones, podemos observar como, con especial incidencia en Estados Unidos, el gas no convencional abre una brecha importante en el mix energético.

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Para la producción estadounidense, podemos predecir la producción de gas y el porcentaje del mismo que provendrá, según las expectativas actuales, del gas no convencional (shale gas) y del fracking:

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De esta interesante tendencia debemos hacer notar dos grandes inconvenientes: el desvío de fondos hacia las explotaciones de gas impedirá (ya lo hace) el desarrollo de múltiples proyectos en energías renovables. Esto provocará una postergación en su implantación masiva lo que nos lleva al agravamiento de los principales problemas medioambientales y de salud pública: la contaminación y los efectos derivados de las emisiones de CO2.

El gas constituye una mejora respecto del uso de otros combustibles con un índice de gramos de CO2/kilowatio producido mayor, pero sigue siendo una fuente muy importante de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, la sustitución del carbón y petróleo por gas es positiva, si y solo si, supone un puente hacia la adopción final de una solución realmente sostenible, que solo puede venir de la mano de la masiva implantación y el desarrollo de las energías renovables.

Otro asunto espinoso y de vital importancia es el riesgo medioambiental del fracturamiento hidráulico para la explotación del gas. Durante el proceso, la mezcla hidráulica que se utiliza para ampliar y generar nuevas grietas, entra en contacto con depósitos de agua, muchos de los cuáles sirven de fuente a las localidades circundantes a la explotación. Esta agua queda contaminada por diversos químicos muy perjudiciales para la salud humana y la fauna y flora del lugar. Por todo ello, Francia está planteando la prohibición de esta técnica en su territorio, mientras que otros gobiernos, quizá menos concienciados, ya han dado luz verde a varios sondeos, tal es el caso del Reino Unido y Polonia. El movimiento ciudadano en contra de la explotación en estos términos de los yacimientos de gas se ha ido extendiendo por los estados unidos y, a pesar de los grandes beneficios económicos que aporta a la zona, está siendo rechazado mayoritariamente por la población. La indignación de los habitantes de las zonas afectadas queda plasmada en el documental “Gasland” de Josh Fox.

Nuestro mayor temor es que se antepongan los intereses económicos a los de la población y los medioambientales, de tal forma que, si no se encuentra una solución a las graves consecuencias medioambientales del fracking, debería ser estrictamente regulado para impedir que se produzcan catástrofes. En este sentido, hay un encendido debate en Washington acerca de si se debe regular a nivel federal este tipo de explotaciones, a nivel estatal o, simplemente, esperar a ver en que queda todo. De momento, son muchas las voces que claman por los incumplimientos medioambientales en este tipo de explotaciones, aportando cifras escalofriantes:

Son muchos los intereses cruzados y por ello, las decisiones a tomar acerca de esta pujante tecnología son de una complejidad mayúscula. Solo nos queda desear acierto a los dirigentes políticos para que la explotación sea satisfactoriamente regulada e intentar acentuar la importancia de las renovables, ya no como inversión a corto plazo, sino como inversión en sostenibilidad y futuro limpio.

Fuentes: BP, Bloomberg, Wikipedia, SourceWatch, otras…

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